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Autoeficacia: ¿por qué algunas personas confían en que lo lograrán?

¿Por qué hay quien espera triunfar y quien duda de sí mismo? Qué es la autoeficacia, qué descubrieron Bandura y la investigación posterior, y cómo se mide la faceta.

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Autoeficacia: ¿por qué algunas personas confían en que lo lograrán?

Dos compañeros de trabajo reciben el mismo encargo nuevo. Ninguno de los dos ha hecho antes nada parecido.

El primero piensa: «Ya le encontraré la vuelta». El segundo piensa: «Esto seguramente me supera». Tienen la misma formación y el mismo plazo, pero uno se pone manos a la obra enseguida y el otro no deja de aplazarlo.

¿Por qué algunas personas afrontan un reto esperando sacarlo adelante, mientras que otras esperan fracasar antes incluso de empezar?

Los psicólogos llaman a esta expectativa autoeficacia. En el modelo de los Big Five es una de las seis facetas de la responsabilidad. La faceta describe lo capaz que te sientes de hacer las cosas.

¿Qué significa autoeficacia?

La autoeficacia es tu convicción de que puedes hacer lo que exige una tarea. No trata de lo hábil que eres en realidad, sino de lo hábil que crees que eres cuando llega el momento.

Las personas con una puntuación alta suelen reconocerse en esto:

  • Normalmente sientes que sabes cómo hacer las cosas.
  • Confías en que encontrarás la manera, incluso cuando una tarea es nueva.
  • Resuelves los problemas prácticos sin complicarte demasiado.
  • Los contratiempos te parecen problemas que resolver, no la prueba de que no vales lo suficiente.
  • Los demás suelen acudir a ti cuando hay algo que solucionar.

La autoeficacia no es lo mismo que la arrogancia o un ego enorme. Puedes ser modesto, callado y autocrítico y tener aun así una confianza tranquila en que sacarás el trabajo adelante.

Lo importante no es si te crees mejor que los demás, sino si crees que puedes con lo que tienes delante.

Bandura: la convicción decide si siquiera lo intentamos

El término procede del psicólogo Albert Bandura. En un artículo clásico de 1977 defendió que las expectativas sobre nuestra propia capacidad determinan tres cosas: si empezamos o no, cuánto esfuerzo ponemos y cuánto tiempo seguimos cuando encontramos obstáculos.

Bandura también describió de dónde vienen esas expectativas. Señaló cuatro fuentes:

  • Tus propios éxitos. Haber logrado antes algo parecido.
  • Observar a otros. Ver que alguien como tú lo consigue.
  • El ánimo. Que otras personas te digan que puedes hacerlo.
  • Las señales del cuerpo. Cómo interpretas tu propia tensión, tu ritmo cardíaco y tus nervios.

Según Bandura, la primera fuente es la más poderosa. Las experiencias que has vivido tú mismo pesan más que cualquier cosa que te digan los demás.

¿Creer en ti mismo hace que rindas mejor?

Es tentador pensarlo. Un gran metaanálisis de 1998 reunió 114 estudios con más de 21 000 participantes y encontró una relación clara entre la autoeficacia y el rendimiento laboral (una correlación de 0,38). La fuerza de la relación variaba según la complejidad de la tarea y según si el estudio se hacía en un laboratorio o en un lugar de trabajo real.

Pero una correlación no te dice hacia dónde apunta la flecha. ¿La gente rinde bien porque cree en sí misma, o cree en sí misma porque ha rendido bien?

Un metaanálisis de 2013 lo estudió siguiendo a las mismas personas a lo largo del tiempo. La respuesta fue sorprendente. El rendimiento pasado predecía claramente la autoeficacia posterior. El efecto en sentido contrario, de la autoeficacia al rendimiento posterior, era débil, y casi desaparecía cuando los investigadores tenían en cuenta que la gente suele mejorar con la práctica.

Los autores concluyeron que la autoeficacia es sobre todo un producto del rendimiento pasado, más que el motor principal del rendimiento futuro. Eso encaja bien con la propia idea de Bandura de que las experiencias de dominio son la fuente más importante.

¿Se puede estar demasiado seguro de uno mismo?

Un par de experimentos de 2002 sugirió que la confianza también puede tener un lado negativo. Unos estudiantes jugaron a un juego de lógica analítica. En el primer estudio, los investigadores manipularon la autoeficacia de aproximadamente la mitad de los participantes, y la manipulación se asoció con un peor rendimiento en la siguiente ronda.

En el segundo estudio, los estudiantes indicaban su autoeficacia entre partida y partida. Una autoeficacia más alta llevaba a un exceso de confianza, lo que hacía más probables los errores lógicos. Dicho de otro modo, sentir que ya lo tienes controlado puede hacer que tengas un poco menos de cuidado.

Eran estudios pequeños de laboratorio con una tarea concreta, y el propio Bandura discutió cómo debían interpretarse, así que no conviene llevarlos demasiado lejos. Pero recuerdan algo útil: una dosis moderada de duda puede hacer que revises tu trabajo una vez más.

La autoeficacia no es lo mismo que la autoestima

Es fácil confundirlas.

La autoestima trata de cuánto te valoras como persona. La autoeficacia trata de si crees que puedes hacer las cosas. Puedes quererte mucho y aun así dudar de que vayas a aprobar el examen de conducir, o sentirte muy capaz en el trabajo y tener una autoestima frágil.

Dicho esto, ambas están relacionadas. Un estudio de 2002 encontró que la autoestima, la autoeficacia general, la sensación de control sobre la propia vida y la estabilidad emocional estaban tan fuertemente conectadas que podían verse como señales de una misma cualidad de fondo. Por eso una autoeficacia baja suele ir acompañada de puntuaciones más altas en neuroticismo.

La autoeficacia también se diferencia del afán de logro. El afán de logro trata de cuánto quieres conseguir. La autoeficacia trata de si crees que puedes. Alguien puede ser muy ambicioso y vivir aun así atormentado por las dudas.

¿Qué significa una puntuación alta o baja?

Autoeficacia alta

En general te sientes competente y con tus tareas bajo control. Eso te facilita empezar, asumir nuevas responsabilidades y seguir adelante cuando algo sale mal.

El riesgo, como sugiere la investigación anterior, es que a veces subestimes lo difícil que es una tarea. Reservar un poco de tiempo extra y pedir opiniones puede protegerte del exceso de confianza.

Autoeficacia baja

Es más probable que dudes de que lo vayas a conseguir, sobre todo con tareas nuevas o desconocidas. Eso puede hacer que dudes, que pases tareas a otros o que te prepares mucho más de lo necesario.

Una puntuación baja no significa que seas menos capaz. A muchas personas que puntúan bajo les va bien cuando por fin se ponen en marcha. La duda también puede hacerte minucioso y abierto a los consejos.

Ambas descripciones se refieren a tendencias típicas, no a reglas que se cumplan en todas las situaciones.

En el día a día

  • En el trabajo: Una autoeficacia alta facilita ofrecerte para proyectos nuevos. Una autoeficacia baja puede hacer que te contengas aunque estés bien preparado.
  • En el colegio y los estudios: Creer que puedes dominar una materia hace más fácil seguir adelante con el contenido difícil. Las buenas notas también refuerzan esa convicción con el tiempo.
  • En la salud: Creer que puedes mantener el ejercicio o un cambio de dieta hace más probable que siquiera lo intentes.
  • En las relaciones: Las personas con poca autoeficacia pueden dejar las decisiones prácticas en manos de su pareja, lo que puede crear un reparto de tareas desigual.

¿Puede cambiar la autoeficacia?

Sí, y esta es una de las facetas en las que la investigación da las pautas más concretas. Si la autoeficacia nace sobre todo de las experiencias de dominio, el camino hacia más autoeficacia es crear esas experiencias.

  • Divide las tareas grandes en pasos más pequeños en los que puedas ver de verdad que lo consigues.
  • Lleva la cuenta de lo que has logrado, no solo de lo que te queda.
  • Busca referentes que se parezcan a ti. Ver que alguien con un origen parecido lo consigue puede rebajar la barrera.
  • Interpreta tus nervios de otra forma. Que el corazón se te acelere antes de una presentación no significa que vayas a fracasar; significa que la situación te importa.

Puedes leer más sobre estrategias prácticas en nuestro artículo sobre cómo entender y reforzar la autoeficacia.

Si una sensación persistente de no poder con nada va acompañada de bajo estado de ánimo, desesperanza o agotamiento, puede merecer la pena hablar con tu médico o con un psicólogo. Una puntuación de los Big Five no es un diagnóstico.

Preguntas frecuentes

¿La autoeficacia es lo mismo que la seguridad en uno mismo?

Se parece, pero no del todo. La seguridad en uno mismo suele referirse a la confianza social y a cómo te muestras ante los demás. La autoeficacia trata específicamente de creer que puedes hacer lo que exige una tarea.

¿Puedo tener una autoeficacia alta en un ámbito y baja en otro?

Sí. Bandura veía la autoeficacia como algo que puede variar de un ámbito a otro. Puedes sentirte muy capaz en el trabajo e inseguro en la cocina. La faceta de los Big Five mide una tendencia más general a través de las situaciones.

¿Es malo tener poca autoeficacia?

No necesariamente. La investigación sugiere que cierta duda puede hacerte más cuidadoso. Se convierte en un problema sobre todo si te impide intentar cosas que en realidad conseguirías.

¿Cómo se mide la autoeficacia en el test de los Big Five?

Nuestro test se basa en el IPIP-NEO-120, donde cada faceta se mide con cuatro afirmaciones. En el caso de la autoeficacia, tratan de completar tareas exitosamente, sobresalir en lo que haces, realizar las tareas sin problemas y saber cómo hacer las cosas. Interpreta la puntuación como señal de un patrón, no como una descripción completa de ti.

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La autoeficacia es solo una de las seis facetas de la responsabilidad. Puedes tener una autoeficacia alta y puntuar bajo en orden o en autodisciplina.

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