Cautela: ¿pensar primero o actuar rápido?
¿Eres de los que se lo piensan bien o de los que se lanzan sin más? Lo que muestra la investigación sobre la impulsividad y la reflexión, y cómo se mide la cautela.
Esta traducción se generó automáticamente y puede contener errores.

Intenta responder rápido: un bate y una pelota cuestan 1,10 dólares en total. El bate cuesta 1,00 dólar más que la pelota. ¿Cuánto cuesta la pelota?
Casi todo el mundo piensa de inmediato «10 centavos». Parece evidente. Pero si la pelota costara 10 centavos, el bate costaría 1,10 dólares, y juntos costarían 1,20. La respuesta correcta es 5 centavos.
En realidad, la pregunta no trata de matemáticas. Trata de si te paras a comprobar la primera respuesta que te viene a la cabeza o te quedas con ella.
Algunas personas hacen ese tipo de comprobación casi de forma automática, en todos los ámbitos de la vida. Otras actúan siguiendo su primer impulso, y a menudo lo disfrutan.
Los psicólogos llaman a esta tendencia cautela. En el modelo de los Big Five es una de las seis facetas de la responsabilidad. La faceta describe cuánto te piensas las cosas antes de actuar.
¿Qué significa cautela?
La cautela es la tendencia a considerar las posibilidades y las consecuencias antes de tomar una decisión. En otras versiones del cuestionario de los Big Five, la misma faceta se llama deliberación.
Las personas con una puntuación alta suelen reconocerse en esto:
- Piensas antes de hablar o actuar.
- Sopesas los pros y los contras antes de decidir.
- Rara vez tomas decisiones de las que te arrepientes por haberlas tomado demasiado rápido.
- Prefieres consultar con la almohada las decisiones importantes.
- Desconfías de las ofertas que te obligan a decidir en el acto.
La cautela no es lo mismo que el miedo o la ansiedad. Puedes ser tranquilo, seguro de ti mismo y aventurero, y pensarte siempre las cosas antes de lanzarte.
Lo importante no es si asumes riesgos, sino si piensas antes de actuar.
El bate y la pelota: una prueba de reflexión
La pregunta del principio de este artículo procede del Test de Reflexión Cognitiva (Cognitive Reflection Test), publicado en 2005 por el economista Shane Frederick. El test tiene tres preguntas cortas, todas con una respuesta intuitiva pero equivocada.
Según Frederick, el test mide la capacidad o la tendencia a reflexionar sobre una pregunta y a resistirse a dar la primera respuesta que viene a la mente. Las puntuaciones en el test se relacionaban con cómo elegía la gente en cuestiones de tiempo y riesgo, por ejemplo si prefería una cantidad menor ahora o una mayor más adelante.
El test no mide la faceta cautela. También mide capacidad cognitiva. Pero ilustra bien el mecanismo que está en el centro de la faceta: a menudo hay una distancia entre la primera respuesta y la mejor respuesta, y algunas personas tienden más que otras a comprobar esa distancia.
La impulsividad no es una sola cosa
En el lenguaje cotidiano, «impulsivo» abarca muchas cosas distintas. En 2001, los psicólogos Stephen Whiteside y Donald Lynam analizaron una amplia gama de cuestionarios sobre impulsividad junto con facetas de los Big Five. Encontraron que la impulsividad se dividía en cuatro componentes separados:
- Urgencia: actuar de forma precipitada cuando estás alterado. Se relaciona con la falta de moderación, dentro del neuroticismo.
- Falta de premeditación: actuar sin considerar las consecuencias. Es lo contrario de la cautela.
- Falta de perseverancia: abandonar cuando algo se vuelve aburrido. Se relaciona con la autodisciplina.
- Búsqueda de sensaciones: buscar emociones fuertes y experiencias nuevas. Se relaciona con la búsqueda de emociones, dentro de la extroversión.
Esto explica por qué dos personas «impulsivas» pueden ser completamente distintas. Una puede ser reflexiva y cuidadosa en el día a día, pero perder el control cuando se enfada. Otra puede mantener la calma bajo presión, pero decir que sí a cada idea nueva sin pensarla bien.
Una cautela baja trata de un tipo concreto: actuar primero y pensar después.
¿Actuar rápido es siempre malo?
No. Ya en 1990, el psicólogo Scott Dickman distinguió entre dos tipos de impulsividad.
La impulsividad disfuncional consiste en actuar sin pensar cuando eso causa problemas. La impulsividad funcional consiste en actuar rápido cuando esa es de verdad la mejor estrategia, por ejemplo cuando hay que tomar una decisión deprisa y, si no, la oportunidad se pierde.
En sus estudios, estos dos tipos no estaban muy relacionados entre sí, y se asociaban con rasgos distintos y con formas distintas de procesar la información. Alguien que actúa rápido no actúa necesariamente sin cuidado.
Es un recordatorio útil para cualquiera con una puntuación baja en esta faceta. La rapidez es una fortaleza en muchas situaciones, como las emergencias, las negociaciones, el deporte y el trabajo creativo.
La cautela y la salud
Aun así, hay una relación bien documentada entre la responsabilidad y las conductas de riesgo. Un gran metaanálisis de 2004 reunió 194 estudios sobre la responsabilidad y las conductas que más contribuyen a la muerte prematura.
Los rasgos relacionados con la responsabilidad se asociaban con menos de todas las conductas de riesgo estudiadas, como fumar, beber en exceso, conducir de forma arriesgada, el sexo de riesgo, la violencia y el consumo de drogas. También se asociaban con más conductas saludables, como el ejercicio y una alimentación sana.
El estudio analizó la responsabilidad en general, no solo la cautela. Pero pensar en las consecuencias antes de actuar es una parte evidente de la explicación. Puedes leer más sobre esto en nuestro artículo sobre la responsabilidad y la longevidad.
La cautela no es lo mismo que la ansiedad
A menudo se confunde una cautela alta con ser ansioso. Son cosas distintas.
La ansiedad, dentro del neuroticismo, trata de la preocupación y el nerviosismo: una sensación desagradable de que algo podría salir mal. La cautela trata de un estilo de pensamiento: considerar las opciones antes de elegir.
Una persona ansiosa puede evitar las decisiones porque le resultan incómodas. Una persona cautelosa toma decisiones, pero solo después de pensarlas bien. Muchas personas muy cautelosas son tranquilas y seguras.
La cautela tampoco es lo mismo que una baja búsqueda de emociones. Puedes adorar el paracaidismo y planificar cada salto al detalle.
¿Qué significa una puntuación alta o baja?
Cautela alta
Piensas antes de actuar y rara vez tomas decisiones precipitadas de las que te arrepientas. Los demás suelen verte como una persona sensata y prudente, y se te da bien detectar los riesgos antes de que se conviertan en problemas.
La otra cara puede ser que tardes mucho en decidir o que pierdas oportunidades que requerían una respuesta rápida. Darle demasiadas vueltas a todo también puede ser agotador.
Cautela baja
Actúas de forma rápida y espontánea, y a menudo eres quien pone las cosas en marcha. Eso puede hacer que sea divertido estar contigo y que seas eficaz en situaciones que requieren actuar deprisa.
El riesgo es que a veces tomes decisiones de las que te arrepientes, o digas cosas que no habrías dicho si te lo hubieras pensado antes.
Ambas descripciones se refieren a tendencias típicas, no a reglas que se cumplan en todas las situaciones.
Si las acciones impulsivas te llevan una y otra vez a problemas graves, como deudas, accidentes o relaciones rotas, puede merecer la pena hablar con tu médico o con un psicólogo. Una puntuación de los Big Five no es un diagnóstico.
En el día a día
- En el trabajo: Las personas cautelosas son valiosas en puestos donde los errores salen caros, como las finanzas, la sanidad y la seguridad. Las menos cautelosas suelen estar a gusto donde la rapidez importa más que la precisión.
- Con el dinero: Una cautela baja puede significar más compras impulsivas. Una regla sencilla, como esperar 24 horas antes de las compras grandes, puede ayudar.
- En los conflictos: Pensar antes de responder puede evitar que se digan cosas difíciles de retirar.
- En las relaciones: Una pareja formada por alguien cauteloso y alguien espontáneo puede complementarse bien, siempre que cada uno respete el ritmo del otro.
¿Puede cambiar la cautela?
La personalidad es bastante estable, pero no está fijada. Un gran metaanálisis de 2006 encontró que la responsabilidad tiende a aumentar durante la edad adulta, sobre todo entre los 20 y los 40 años. Mucha gente se vuelve algo más reflexiva con la edad.
Si quieres actuar de forma menos impulsiva, suelen ayudar las pequeñas pausas incorporadas:
- Espera un día antes de hacer compras grandes o tomar decisiones importantes.
- Cuenta hasta diez antes de responder a mensajes que te molestan.
- Pregúntate: «¿Qué es lo peor que podría pasar, y podría vivir con ello?».
Si eres muy cauteloso y sientes que eso te frena, puedes practicar poniéndote un límite de tiempo para decidir y aceptar que muchas decisiones se pueden ajustar más adelante.
Preguntas frecuentes
¿Tener mucha cautela es lo mismo que ser aburrido?
No. La cautela trata de pensar antes de actuar, no de evitar la diversión. Muchas personas cautelosas son aventureras, pero planifican sus aventuras.
¿Tener poca cautela es lo mismo que tener TDAH?
No. La impulsividad es uno de los rasgos del TDAH, pero la mayoría de las personas que actúan rápido no tienen TDAH. Una puntuación de los Big Five no sirve para hacer un diagnóstico.
¿Es mejor fiarse del instinto o pensárselo bien?
Depende de la situación. La investigación de Dickman sugiere que las decisiones rápidas pueden ser la mejor estrategia cuando hay poco tiempo, mientras que la pregunta del bate y la pelota muestra que la primera respuesta puede ser errónea. Conocer tu propia tendencia te ayuda a elegir cuándo frenar.
¿Cómo se mide la cautela en el test de los Big Five?
Nuestro test se basa en el IPIP-NEO-120, donde cada faceta se mide con cuatro afirmaciones. En el caso de la cautela, las cuatro describen lo contrario: lanzarte a hacer cosas sin pensar, tomar decisiones precipitadas, precipitarte a las cosas y actuar sin pensar. Estar en desacuerdo con ellas da una puntuación alta. Interpreta la puntuación como señal de un patrón, no como una descripción completa de ti.
Descubre tu puntuación
La cautela es solo una de las seis facetas de la responsabilidad. Puedes ser muy cauteloso y puntuar bajo en orden o en autodisciplina.
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Fuentes
- Frederick, S. (2005). Cognitive reflection and decision making. Journal of Economic Perspectives, 19(4), 25–42.
- Whiteside, S. P. & Lynam, D. R. (2001). The Five Factor Model and impulsivity: Using a structural model of personality to understand impulsivity. Personality and Individual Differences, 30(4), 669–689.
- Dickman, S. J. (1990). Functional and dysfunctional impulsivity: Personality and cognitive correlates. Journal of Personality and Social Psychology, 58(1), 95–102.
- Bogg, T. & Roberts, B. W. (2004). Conscientiousness and health-related behaviors: A meta-analysis of the leading behavioral contributors to mortality. Psychological Bulletin, 130(6), 887–919.
- Roberts, B. W., Walton, K. E. & Viechtbauer, W. (2006). Patterns of mean-level change in personality traits across the life course: A meta-analysis of longitudinal studies. Psychological Bulletin, 132(1), 1–25.
- Johnson, J. A. (2014). Measuring thirty facets of the Five Factor Model with a 120-item public domain inventory: Development of the IPIP-NEO-120. Journal of Research in Personality, 51, 78–89.