Sentido del deber: ¿por qué algunas personas cumplen su palabra aunque nadie las vigile?
¿Por qué hay quien cumple sus promesas aunque nadie se fuera a enterar? Qué dice la investigación sobre el deber, la culpa y la obediencia, y cómo se mide la faceta.
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Es tarde por la noche, la calle está vacía y el semáforo de peatones está en rojo. No hay coches, ni gente, ni cámaras.
Algunas personas cruzan sin más. Otras se quedan esperando a que se ponga en verde, aunque saben perfectamente que nadie se enteraría nunca.
El mismo patrón aparece en otros ámbitos. Algunas personas cumplen una promesa que hicieron de pasada hace meses, aunque la otra persona probablemente ya la haya olvidado. Otras ven las promesas y las normas como orientaciones aproximadas que se pueden ajustar cuando cambian las circunstancias.
¿Por qué algunas personas se sienten tan atadas a su palabra, a sus obligaciones y a las normas?
Los psicólogos llaman a esta tendencia sentido del deber. En el modelo de los Big Five es una de las seis facetas de la responsabilidad. La faceta describe con qué fuerza te sientes obligado por los compromisos, las promesas y las normas.
¿Qué significa sentido del deber?
El sentido del deber es una sensación de obligación moral. Las personas con una puntuación alta se toman en serio las promesas, siguen las normas y se sienten incómodas cuando las incumplen.
Las personas con una puntuación alta suelen reconocerse en esto:
- Cumples tus promesas, también las pequeñas.
- Te cuesta saltarte las normas, incluso las que te parecen absurdas.
- Dices la verdad, aunque una pequeña mentira fuera más fácil.
- Te sientes muy responsable de las tareas que has asumido.
- Te molesta que los demás no hagan lo que dijeron que harían.
El sentido del deber no es lo mismo que ser aburrido o rígido. Muchas personas con un fuerte sentido del deber son cálidas, divertidas y espontáneas. La faceta trata de cómo te relacionas con las obligaciones, no de cómo eres como compañía.
Lo importante no es si te gustan las normas, sino con qué fuerza te sientes atado a aquello con lo que te has comprometido.
La culpa como alarma interior
¿Qué hace que algunas personas cumplan su palabra cuando nadie las ve? Parte de la respuesta puede estar en con cuánta intensidad anticipan sentirse mal por hacer algo incorrecto.
La psicóloga Taya Cohen y sus colegas han estudiado lo que llaman propensión a la culpa: la tendencia a esperar sentirse mal por hacer algo incorrecto, incluso cuando es algo privado y nadie más se enteraría. No se trata de sentirse culpable todo el tiempo, sino de anticipar la culpa antes de actuar.
En su investigación con adultos de Estados Unidos, las personas con mucha propensión a la culpa tomaban menos decisiones empresariales poco éticas, cometían menos actos delictivos y se comportaban de forma más honesta en decisiones económicas. En el trabajo, los empleados propensos a la culpa tenían menos probabilidades de comportarse de formas que perjudican a la organización.
La propensión a la culpa no es lo mismo que la faceta sentido del deber. Pero ilustra un mecanismo que probablemente está detrás de gran parte de lo que mide la faceta: una alarma interior que suena antes de romper una promesa, no solo después de que te pillen.
El deber en el trabajo y en la salud
La responsabilidad, el rasgo general al que pertenece el sentido del deber, aparece con claridad en la investigación sobre el comportamiento en el trabajo.
Un metaanálisis de 2007 estudió lo que los investigadores llaman conductas desviadas en el trabajo: comportamientos que perjudican a los compañeros o a la organización, como robar, sabotear, ser grosero o trabajar despacio a propósito. Estas conductas se relacionaban sobre todo con una baja simpatía, una baja responsabilidad y una baja estabilidad emocional, además de con menos disposición a ayudar más allá de lo que exige el puesto.
El mismo patrón aparece en la salud. Entre una cuarta parte y la mitad de las personas no toman la medicación tal como se les ha recetado. Un metaanálisis de 2014 reunió 16 estudios con 3476 participantes y encontró que una mayor responsabilidad iba unida a una mejor adherencia a la medicación. La relación era pequeña en conjunto, pero más fuerte en las muestras más jóvenes.
Un efecto pequeño puede parecer poco importante, pero con medicamentos en los que cada dosis cuenta, pequeñas diferencias de adherencia pueden tener consecuencias reales.
El lado oscuro del deber: la obediencia
El sentido del deber no es solo positivo. También puede llevar a la gente a hacer cosas que no debería si se lo pide alguien con autoridad.
En los años sesenta, Stanley Milgram demostró que muchas personas corrientes estaban dispuestas a dar lo que creían que eran descargas eléctricas peligrosas a otra persona cuando una figura de autoridad les decía que continuaran. En su primer estudio publicado, 26 de los 40 participantes llegaron hasta el nivel más alto del generador de descargas. Las descargas no eran reales y la «víctima» colaboraba con el investigador, pero los participantes no lo sabían.
Un estudio francés publicado en 2015 repitió el montaje en forma de falso concurso de televisión. Ocho meses después, los investigadores contactaron con 66 de los participantes para lo que se presentó como una encuesta de opinión sin relación con lo anterior, que incluía un cuestionario de personalidad.
Quienes puntuaban más alto en responsabilidad y en simpatía habían estado dispuestos a dar descargas más fuertes. La muestra era pequeña y el estudio midió rasgos generales, no la faceta sentido del deber en sí. Pero muestra que cualidades que solemos elogiar, como ser fiable y cooperador, también pueden hacer más difícil decirle que no a una figura de autoridad.
El sentido del deber no es lo mismo que la moralidad
Es fácil confundir el sentido del deber con ser buena persona. Se solapan, pero no son lo mismo.
Los Big Five tienen una faceta aparte llamada moralidad, dentro de la simpatía. Trata de la honestidad y la justicia con los demás, y de no manipular a otros en beneficio propio.
El sentido del deber tiene más que ver con tu relación con las obligaciones, las normas y las promesas. Alguien puede ser muy honesto y justo con los demás y aun así ver la burocracia y las normas rígidas como algo sin sentido. Otra persona puede seguir cada norma al pie de la letra sin preocuparse mucho por las personas a las que afectan esas normas.
El sentido del deber también es distinto del orden. El orden trata de la estructura y la limpieza. Puedes ser desordenado y cumplir siempre lo que has prometido.
¿Qué significa una puntuación alta o baja?
Sentido del deber alto
Eres fiable, y los demás saben que pueden contar contigo. Te tomas en serio las obligaciones y sientes una fuerte responsabilidad por cumplir tu palabra.
La otra cara puede ser que te cueste decir que no, que asumas demasiado o que sientas mucha culpa cuando no puedes cumplir todo lo que has prometido. También puede costarte saltarte una norma incluso cuando hacerlo sería lo correcto.
Sentido del deber bajo
Ves las normas y los acuerdos como herramientas prácticas más que como obligaciones sagradas. Estás dispuesto a adaptarte cuando cambian las circunstancias y no te da miedo cuestionar las normas que no tienen sentido.
El riesgo es que los demás te vean como poco fiable si cambias de planes o dejas pasar pequeñas promesas. Ayuda tener claro con qué puedes comprometerte y con qué no.
Ambas descripciones se refieren a tendencias típicas, no a reglas que se cumplan en todas las situaciones.
En el día a día
- En el trabajo: Las personas con puntuación alta suelen ser las que cumplen los plazos y siguen los procedimientos. Las de puntuación baja pueden tener buen ojo para ver cuándo conviene cambiar un procedimiento.
- En las relaciones: Cumplir las promesas pequeñas, como llamar cuando dijiste que llamarías, genera confianza con el tiempo. Las diferencias de sentido del deber pueden crear roces si uno de los dos ve los acuerdos como vinculantes y el otro como flexibles.
- Con los amigos: Las personas con mucho sentido del deber suelen presentarse cuando dijeron que lo harían, aunque estén cansadas. Eso se valora, pero también puede llevar al agotamiento.
- En la sociedad: El sentido del deber influye en cómo nos relacionamos con los impuestos, las normas de tráfico y las recomendaciones públicas. Las personas con puntuación baja suelen ser las que preguntan si una norma tiene realmente sentido.
¿Puede cambiar el sentido del deber?
La personalidad es bastante estable, pero no está fijada. Un gran metaanálisis de 2006 encontró que la responsabilidad tiende a aumentar durante la edad adulta, sobre todo entre los 20 y los 40 años. Mucha gente se vuelve más fiable a medida que asume la responsabilidad de un trabajo, una casa y otras personas.
Si quieres ser alguien con quien los demás puedan contar, los pequeños ajustes suelen ser lo que más ayuda:
- Promete menos y cumple lo que prometes.
- Apunta los acuerdos que haces de pasada.
- Di que no o «ya te diré» en lugar de sí cuando no lo tengas claro.
Si puntúas muy alto, el reto suele ser el contrario: permitirte dejar o renegociar obligaciones sin sentir que has fracasado.
Preguntas frecuentes
¿Las personas con mucho sentido del deber son más honestas?
A menudo, pero no siempre. El IPIP-NEO-120 incluye decir la verdad en esta faceta, así que la honestidad forma parte de lo que se mide. La honestidad hacia los demás también se mide en la moralidad, dentro de la simpatía.
¿Tener poco sentido del deber es lo mismo que ser irresponsable?
No necesariamente. Una puntuación baja significa que te sientes menos atado a las normas y los acuerdos en general. Muchas personas con puntuación baja asumen una gran responsabilidad por las cosas que consideran importantes, pero no lo hacen solo por sentido del deber.
¿Se puede tener demasiado sentido del deber?
Sí. Un sentido del deber muy fuerte puede hacer que te cueste decir que no, llevarte a sentir culpa cuando no llegas a todo y, como muestra la investigación sobre la obediencia, hacer más difícil resistirse a una figura de autoridad.
¿Cómo se mide el sentido del deber en el test de los Big Five?
Nuestro test se basa en el IPIP-NEO-120, donde cada faceta se mide con cuatro afirmaciones. En el caso del sentido del deber, tratan de mantener tus promesas, decir la verdad, romper las reglas y romper tus promesas. Interpreta la puntuación como señal de un patrón, no como una descripción completa de ti.
Descubre tu puntuación
El sentido del deber es solo una de las seis facetas de la responsabilidad. Puedes tener mucho sentido del deber y puntuar bajo en orden o en afán de logro.
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Fuentes
- Cohen, T. R., Panter, A. T. & Turan, N. (2012). Guilt proneness and moral character. Current Directions in Psychological Science, 21(5), 355–359.
- Berry, C. M., Ones, D. S. & Sackett, P. R. (2007). Interpersonal deviance, organizational deviance, and their common correlates: A review and meta-analysis. Journal of Applied Psychology, 92(2), 410–424.
- Molloy, G. J., O'Carroll, R. E. & Ferguson, E. (2014). Conscientiousness and medication adherence: A meta-analysis. Annals of Behavioral Medicine, 47(1), 92–101.
- Milgram, S. (1963). Behavioral study of obedience. Journal of Abnormal and Social Psychology, 67(4), 371–378.
- Bègue, L., Beauvois, J.-L., Courbet, D., Oberlé, D., Lepage, J. & Duke, A. A. (2015). Personality predicts obedience in a Milgram paradigm. Journal of Personality, 83(3), 299–306.
- Roberts, B. W., Walton, K. E. & Viechtbauer, W. (2006). Patterns of mean-level change in personality traits across the life course: A meta-analysis of longitudinal studies. Psychological Bulletin, 132(1), 1–25.
- Johnson, J. A. (2014). Measuring thirty facets of the Five Factor Model with a 120-item public domain inventory: Development of the IPIP-NEO-120. Journal of Research in Personality, 51, 78–89.