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Compasión: ¿por qué algunas personas apartan la mirada del sufrimiento?

¿Por qué a algunas personas les conmueve el sufrimiento ajeno y otras apartan la mirada? Qué dice la investigación sobre compasión y empatía, y cómo se mide.

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Compasión: ¿por qué algunas personas apartan la mirada del sufrimiento?

En las noticias aparecen imágenes de una catástrofe. Una persona se detiene a mirarlas, siente un nudo en la garganta y busca la manera de hacer un donativo. Otra cambia de canal. Una tercera piensa que es terrible, pero que no tiene mucho sentido disgustarse por algo que no puede cambiar.

¿Por qué a algunas personas les cuesta desprenderse del sufrimiento ajeno, mientras que otras apartan la mirada?

Parte de la respuesta está en lo que los Big Five llaman compasión. Es una de las seis facetas de la simpatía (amabilidad), y describe lo blando que tienes el corazón y con qué fuerza te conmueven las personas que están peor que tú. En inglés, esta faceta se llama sympathy; no hay que confundirla con la simpatía, que en español es el nombre del rasgo completo.

¿Qué significa compasión?

La compasión consiste en sentir por los demás: conmoverte con su sufrimiento y desear que les vaya bien. En el modelo NEO original, esta misma faceta se llama sensibilidad a los demás.

Las personas que puntúan alto suelen reconocerse en esto:

  • Te conmueves cuando ves a alguien que lo está pasando mal.
  • Piensas en las personas que están peor, como las personas sin hogar o los refugiados.
  • Te cuesta ignorar los problemas de los demás.
  • Te inclinas más por la clemencia que por los principios estrictos cuando alguien ha cometido un error.

Las personas que puntúan bajo se ven menos afectadas por el sufrimiento ajeno. Suelen valorar los juicios objetivos y racionales, y les preocupan más la justicia y la coherencia que la clemencia.

Lo importante no es si entiendes que los demás sufren, sino cuánto te afecta.

Las personas con mucha simpatía sienten más por las víctimas

Meara Habashi, William Graziano y Ann Hoover estudiaron cómo se relacionan los rasgos de los Big Five con la ayuda a los demás.

En tres estudios con métodos distintos, la simpatía fue el rasgo más relacionado con las reacciones emocionales ante personas necesitadas y con la decisión de ayudarlas.

Esto sugiere que la compasión no es solo una actitud amable. Forma parte de una cadena en la que sentir por los demás lleva a actuar.

La empatía puede llevar a una ayuda genuina

¿Ayudamos a los demás para aliviar nuestro propio malestar o por su bien?

Daniel Batson y sus colegas lo pusieron a prueba en un experimento clásico. Los participantes veían a otro estudiante recibir lo que creían que eran descargas eléctricas, y podían ofrecerse a recibir ellos las descargas restantes. En realidad, la situación estaba preparada. En algunas condiciones era fácil marcharse sin ayudar; en otras, era difícil.

Quienes sentían poca empatía ayudaban sobre todo cuando era difícil escapar, lo que sugiere que estaban aliviando su propio malestar. Quienes sentían mucha empatía ayudaban lo mismo tanto si era fácil escapar como si no. Batson lo interpretó como una prueba de que la empatía puede dar lugar a una motivación verdaderamente altruista.

Por qué sentimos menos cuando sufren muchos

Una paradoja conocida es que el sufrimiento de una sola persona puede conmovernos más que el de miles. Daryl Cameron y Keith Payne lo llamaron el colapso de la compasión.

Su explicación era que las personas esperan que las necesidades de los grupos grandes sean abrumadoras y, por eso, amortiguan sus propios sentimientos de antemano para protegerse.

En sus experimentos, el colapso de la compasión solo aparecía cuando los participantes esperaban que se les pidiera dinero, y solo entre quienes regulaban bien sus emociones. Cuando se pedía a los participantes que se dejaran sentir, el efecto desaparecía.

Esto arroja luz sobre una de las afirmaciones del test, la de intentar no pensar en las personas necesitadas. Apartar la mirada no siempre es indiferencia. También puede ser una forma de protegerte de sentimientos que temes que sean demasiado.

La compasión no es lo mismo que el malestar empático

Esta es una distinción importante.

Compartir el dolor ajeno con tanta intensidad que acabas desbordado se llama a veces malestar empático. La compasión, en cambio, es una preocupación cálida por los demás que permite ayudar sin quemarse.

Olga Klimecki y sus colegas entrenaron a los participantes primero en empatía, es decir, en compartir los sentimientos de los demás, y después en compasión. Tras el entrenamiento en empatía, los participantes reaccionaban a vídeos de sufrimiento humano con más sentimientos negativos. Tras el entrenamiento en compasión, los sentimientos negativos volvieron a disminuir y los positivos aumentaron.

La faceta compasión también es distinta de la emotividad, una faceta de la apertura que tiene que ver con lo consciente que eres de tus propios sentimientos. Y es distinta del altruismo, que tiene que ver con lo que haces realmente para ayudar.

¿Qué significa una puntuación alta o baja?

Compasión alta

Tienes un corazón blando y el sufrimiento ajeno te conmueve con facilidad. A menudo sabes escuchar y eres un buen apoyo cuando alguien lo está pasando mal.

El riesgo es que el dolor de los demás te pese mucho, sobre todo si trabajas con personas en crisis o si las noticias están llenas de tragedias. Sin buenas estrategias para afrontarlo, puede llegar a agotarte.

Compasión baja

El sufrimiento ajeno te afecta menos, y das más importancia a la razón, la justicia y la coherencia. Esto puede ser una ventaja en funciones en las que hay que tomar decisiones difíciles, como repartir recursos limitados o dar una opinión sincera.

No significa que seas cruel ni que no tengas conciencia. Muchas personas con puntuación baja son justas y serviciales, pero se guían más por principios que por sentimientos.

Ambas descripciones hablan de tendencias típicas, no de reglas que se cumplan en todas las situaciones.

En la vida cotidiana

  • En el trabajo: quienes puntúan alto suelen sentirse a gusto en profesiones de cuidado, pero corren el riesgo de sufrir fatiga por compasión. Quienes puntúan bajo pueden mantener la cabeza fría en las crisis y ante decisiones difíciles.
  • En la pareja: una compasión alta te convierte en una pareja que apoya. Si tu pareja puntúa bajo, puede que muestre su cariño con hechos prácticos más que con palabras.
  • Con las noticias y las redes sociales: a quienes puntúan alto les puede afectar mucho un flujo constante de sufrimiento. Está bien limitar cuánto consumes.
  • Al donar: muchas personas con puntuación alta donan por impulso cuando algo las conmueve. Puede ser buena idea decidir de antemano cuánto quieres dar y a quién.

¿Puede cambiar la compasión?

Hay pruebas sólidas de que la compasión se puede entrenar.

La investigación de Klimecki mostró que el entrenamiento en compasión producía más sentimientos positivos ante el sufrimiento ajeno y activaba una red cerebral distinta de la que activaba el entrenamiento en empatía. Helen Weng y sus colegas encontraron que un entrenamiento breve en compasión hacía que los participantes estuvieran más dispuestos a gastar su propio dinero para ayudar a otros.

Algunas ideas prácticas:

  • Si te desbordas con facilidad, cambia el foco de compartir el dolor a desear el bien a la otra persona y preguntar qué puedes hacer.
  • Si notas que apartas la mirada, pregúntate si es indiferencia o autoprotección.
  • Tómate descansos de las noticias y las redes sociales cuando lo necesites.
  • Recuerda que no tienes que sentirlo todo para actuar bien.

Si trabajas muy de cerca con el sufrimiento y te sientes agotado constantemente, puede ayudarte hablar con un médico o con un psicólogo.

Preguntas frecuentes

¿Una compasión alta es lo mismo que ser una persona empática en el sentido de «empath»?

«Empath» es un término popular, no un concepto científico. Una compasión alta significa que el sufrimiento ajeno te conmueve con facilidad, algo en lo que se reconocen muchas personas que se describen así. Pero una puntuación en un test no puede decir que tengas ninguna capacidad especial.

¿Una compasión baja significa que soy frío o psicópata?

No. Una compasión baja es una variación normal y a menudo refleja una preferencia por la razón y los principios. La psicopatía implica mucho más, como la manipulación y la falta de remordimiento, y no se puede diagnosticar con un test de los Big Five.

¿Por qué siento más por una persona que por miles?

Según Cameron y Payne, en parte porque nos protegemos de sentimientos que esperamos que sean abrumadores. Las cifras grandes activan esa defensa con más facilidad que un solo rostro.

¿Cómo se mide la compasión en el test de los Big Five?

Nuestro test se basa en el IPIP-NEO-120, en el que cada faceta se mide con cuatro afirmaciones. Para la compasión, tratan de sentir empatía por las personas sin hogar, sentir empatía por quienes están más necesitados que tú y (a la inversa) no interesarte por los problemas de los demás e intentar no pensar en las personas necesitadas. Interpreta la puntuación como señal de un patrón, no como una descripción completa de ti.

Descubre tu puntuación

La compasión es solo una de las seis facetas de la simpatía. Puedes conmoverte profundamente por los demás y aun así puntuar bajo en confianza o en cooperación.

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