Asertividad: ¿por qué algunas personas toman la palabra y otras esperan a que se la den?
Hay quien toma el mando en cada reunión y quien espera a que le pregunten. Qué significa la asertividad, qué dice la investigación sobre el liderazgo y cómo se mide.
Esta traducción se generó automáticamente y puede contener errores.

Empieza un trabajo en grupo. Antes de que nadie haya leído bien el enunciado, una persona dice: «Vale, vamos a hacerlo así. Tú te encargas de esa parte y yo escribo el resumen».
Los demás asienten. Algunos se alegran de que alguien haya tomado el mando. Uno de ellos tenía una idea mejor, pero nunca encontró el momento adecuado para decirla.
¿Por qué algunas personas dan un paso al frente de forma natural, mientras que otras esperan a que les pregunten, incluso cuando tienen algo que aportar?
Parte de la explicación está en lo que los psicólogos llaman asertividad. En el modelo de los Big Five es una de las seis facetas de la extroversión. La faceta describe con qué facilidad hablas, tomas el mando e intentas dirigir lo que hace un grupo.
¿Qué significa asertividad?
En el lenguaje cotidiano, «asertivo» suele significar defender tu postura sin ser grosero. En psicología de la personalidad el significado es más amplio: la tendencia a ocupar espacio social, liderar e influir en los demás.
Las personas con una puntuación alta suelen reconocerse en esto:
- Tomas el mando cuando un grupo necesita dirección.
- Tratas de guiar a los demás, a menudo sin pensarlo.
- Te gusta tener el control de cómo se hacen las cosas.
- Hablas pronto en las reuniones y los debates.
- El silencio en un grupo te da ganas de llenarlo.
Las personas con una puntuación baja tienden a dejar que otros lideren. Eso no significa que les falten opiniones, habilidades o confianza en sí mismas. Simplemente no sienten una fuerte atracción por tomar el control.
Lo importante no es lo seguro que estés de ti mismo, sino con qué fuerza te atrae tomar la iniciativa.
La extroversión es el predictor más constante del liderazgo
¿Quién acaba siendo el líder? La investigación sobre personalidad lleva mucho tiempo estudiándolo.
Un gran metaanálisis de 2002 reunió 222 correlaciones de 73 muestras. De los rasgos de los Big Five, la extroversión era el que tenía la relación más constante con el liderazgo, tanto con quién surgía como líder en los grupos como con lo eficaces que se consideraba a los líderes. La correlación era de 0,31, un efecto moderado para los estándares de la investigación sobre personalidad.
El estudio analizó la extroversión en conjunto, no la asertividad en particular. Pero la asertividad es la parte de la extroversión que tiene más directamente que ver con tomar el mando, así que es razonable suponer que buena parte de la relación pasa por ella.
Tomar el mando te hace parecer competente, aunque no lo seas
¿Por qué las personas asertivas ganan tanta influencia? Una de las respuestas es incómoda.
En dos estudios con grupos de trabajo, unos investigadores midieron la dominancia como rasgo, un pariente cercano de la asertividad, y preguntaron a los miembros del grupo, a observadores externos y al personal de investigación lo competente que parecía cada persona. Las personas con más dominancia eran valoradas como más competentes, incluso después de que los investigadores tuvieran en cuenta sus capacidades reales.
Cuando los investigadores contaron conductas concretas, encontraron que las personas dominantes se comportaban más a menudo de formas que transmiten competencia, y eso a su vez hacía que los demás las vieran como competentes.
La lección tiene dos caras. Si puntúas alto, tu influencia puede ser mayor que tus conocimientos. Si puntúas bajo, tus conocimientos pueden infravalorarse simplemente porque hablas menos.
Tanto el exceso como la falta tienen un coste
¿Más asertividad es siempre mejor para un líder? Por lo visto, no.
En una serie de tres estudios, unos investigadores encontraron que las personas percibidas como claramente poco asertivas o claramente muy asertivas eran consideradas líderes menos eficaces. La falta de asertividad limitaba lo que se conseguía. El exceso dañaba las relaciones.
Los investigadores también encontraron que era habitual que los compañeros vieran a sus líderes con demasiada o con demasiado poca. Dicho de otro modo, lo ideal está en algún punto intermedio, y mucha gente se desvía en una dirección o en otra.
El líder asertivo no siempre obtiene los mejores resultados
Un estudio con pizzerías añadió otro giro.
Los locales con líderes valorados como muy extrovertidos obtenían más beneficios cuando los empleados eran pasivos. Cuando los empleados eran proactivos y aportaban sus propias ideas, el patrón se invertía: a los locales con líderes menos extrovertidos les iba mejor. Un experimento de laboratorio encontró el mismo patrón.
La explicación de los investigadores fue que los líderes extrovertidos eran menos receptivos a las propuestas de los empleados proactivos. Tomar la palabra es útil cuando nadie más lo hace. Lo es menos cuando los demás ya tienen buenas ideas.
La asertividad no es lo mismo que la agresividad
Es una distinción importante.
La asertividad trata de tomar la iniciativa y hacer oír tu voz. No dice nada sobre si lo haces con amabilidad o con dureza. Esa parte la recoge la simpatía, y en particular la faceta cooperación.
Una persona puede tener mucha asertividad y mucha simpatía: alguien que toma el mando, pero escucha y trata bien a los demás. Otra puede tener mucha asertividad y poca simpatía: alguien que toma el mando y aparta a los demás. A la primera se la suele percibir como una buena líder; a la segunda, como dominante.
La asertividad tampoco es lo mismo que la confianza en uno mismo. Creer que puedes con las tareas lo recoge la faceta autoeficacia, dentro de la responsabilidad. Puedes ser muy competente y saberlo, y aun así preferir que otros dirijan el grupo.
¿Qué significa una puntuación alta o baja?
Asertividad alta
Tomas la iniciativa de forma natural y te sientes cómodo decidiendo en nombre de un grupo. Los demás suelen mirarte a ti cuando hay que hacer que algo pase.
La otra cara puede ser que acapares los debates, decidas demasiado rápido o te pierdas las ideas de las personas más calladas.
Asertividad baja
Prefieres dejar que otros lideren y te gusta aportar sin estar al mando. Sueles escuchar más de lo que hablas.
Eso puede convertirte en un buen compañero de equipo y en alguien que escucha con atención. El riesgo es que tus opiniones y habilidades pasen desapercibidas simplemente porque no las pones por delante.
Ambas descripciones se refieren a tendencias típicas, no a reglas que se cumplan en todas las situaciones.
En el día a día
- En el trabajo: Las personas con puntuación alta suelen acabar en puestos de liderazgo. Si puntúas bajo, puede ayudarte preparar una idea antes de una reunión y decirla pronto, antes de que la discusión se haya asentado.
- Como líder: Si puntúas alto, pide la opinión de los demás antes de dar la tuya. El estudio de las pizzerías sugiere que tu equipo puede tener mejores ideas de las que oyes.
- En las relaciones: Las parejas con puntuaciones muy distintas pueden caer en un patrón en el que uno decide y el otro se adapta. Funciona hasta que el más callado siente que no se le escucha.
- En las negociaciones: A quienes puntúan alto suele resultarles más fácil decir lo que quieren. A quienes puntúan bajo puede venirles bien decidir de antemano lo que quieren y practicar cómo decirlo.
¿Puede cambiar la asertividad?
La personalidad es bastante estable, pero cambia.
En un gran estudio a largo plazo con adultos, medido con el cuestionario en el que se inspiran las facetas de nuestro test, la asertividad aumentaba desde los 30 años aproximadamente hasta los 60.
La asertividad también se puede practicar como habilidad. No tienes por qué convertirte en alguien que siempre toma el mando, pero puedes aprender a hablar cuando importa:
- Fíjate en cuándo tienes algo útil que decir y dilo antes de que pase el momento.
- Recuerda que los demás suelen interpretar que hablar es señal de competencia, con razón o sin ella.
- Si puntúas alto, practica hacer una pregunta antes de dar una respuesta.
- Usa un lenguaje claro y tranquilo en lugar del volumen o la presión.
Preguntas frecuentes
¿Tener mucha asertividad es lo mismo que ser mandón?
No. La asertividad trata de tomar la iniciativa. Que parezca mandón depende en gran medida de lo considerado que seas, algo que se mide dentro de la simpatía.
¿Los introvertidos pueden ser buenos líderes?
Sí. La relación entre extroversión y liderazgo es real, pero moderada, así que deja mucho espacio a otras cualidades. El estudio de las pizzerías también sugiere que los líderes menos extrovertidos pueden obtener mejores resultados con equipos proactivos.
¿Tener poca asertividad es lo mismo que tener baja autoestima?
No. Muchas personas con poca asertividad se sienten bien consigo mismas. Simplemente prefieren aportar de formas que no impliquen dirigir a los demás.
¿Cómo se mide la asertividad en el test de los Big Five?
Nuestro test se basa en el IPIP-NEO-120, donde cada faceta se mide con cuatro afirmaciones. En el caso de la asertividad, tratan de tomar el mando, tratar de guiar a otros, tomar el control de las cosas y esperar a que otros guíen el camino. La última se puntúa a la inversa. Interpreta la puntuación como señal de un patrón, no como una descripción completa de ti.
Descubre tu puntuación
La asertividad es solo una de las seis facetas de la extroversión. Puedes ser callado en las fiestas y aun así ser quien toma el mando cuando hay que sacar algo adelante.
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Fuentes
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- Ames, D. R. & Flynn, F. J. (2007). What breaks a leader: The curvilinear relation between assertiveness and leadership. Journal of Personality and Social Psychology, 92(2), 307–324.
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